Estaba abandonando el tema de la cocina, pero me volvieron a
insistir. Los famosos cupcakes, ahora de moda, fueron mi elección. Yo y el niño
glotón que llevo dentro debíamos probarlos, pero no salieron tal y como
esperaba. Les faltaban color. Eso sí, el sabor es muy llamativo igualmente. Por
cierto, os doy un consejo: No uséis la palabra "cupcakes" al
ofrecérselos a ciertas personas, u os condenaréis a un duro interrogatorio
sobre "¿Eso qué es?". Usad el término magdalena de color y quedaréis
igual de bien.
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